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Muda

La muda del Pomerania: etapas y evolución

Cómo cambia el manto, cuándo se producen las mudas y qué señales conviene observar.

Muda pomerania Can Xiu-Xiu pelo 1

La muda del Pomerania no es un proceso aislado ni sucede de la misma manera durante toda su vida. Forma parte de la evolución natural de su manto y cambia según la edad, la estructura del pelo y la etapa en la que se encuentre el perro.

Comprender cuándo debería producirse, qué aspecto tiene una evolución correcta y qué señales merecen especial atención es fundamental para cuidar el manto sin interferir en su desarrollo.

1 · La primera muda del cachorro

La primera muda debería comenzar aproximadamente entre los tres meses y medio y los cinco o seis meses, aunque puede existir cierta variación entre cachorros. Durante esta etapa el cachorro pierde progresivamente el manto infantil.

En sus primeros meses no dispone todavía de una estructura adulta de doble manto completamente formada. Predomina una capa suave, lanosa y abundante, propia de la etapa de cachorro. Lo deseable es que esta capa vaya disminuyendo progresivamente mientras comienza a desarrollarse el pelo primario.

Cuanto más cambia el cachorro, mejor está evolucionando su manto

A los cinco meses, un cachorro que ha perdido buena parte de ese aspecto excesivamente redondo y lanoso puede encontrarse realizando una evolución totalmente correcta.

Por el contrario, algunos cachorros mantienen un manto extremadamente abundante, uniforme y algodonoso, que continúa creciendo en lugar de comenzar a reducirse. Visualmente puede parecer espectacular, pero no siempre significa que el manto esté evolucionando como debería.

Más cantidad de pelo no siempre significa una mejor evolución del manto.

Cuando el cachorro no empieza a mudar

Si a partir aproximadamente de los cuatro meses no observamos una progresión en la pérdida del manto infantil, conviene prestar especial atención. En determinados cachorros esta capa lanosa puede llegar a ser extremadamente densa.

Mantener este tipo de manto abierto requiere mucha constancia y, en algunos casos, pueden ser necesarios incluso dos cepillados diarios, especialmente en las zonas de mayor densidad y fricción.

El objetivo no es forzar la caída del pelo. El objetivo es evitar que el manto se compacte y mantenerlo abierto, aireado y libre de nudos mientras continúa su evolución.

2 · La muda tardía entre los ocho y los diez meses

Algunos cachorros que no han realizado correctamente la primera muda mantienen durante meses una gran cantidad de manto infantil. En estos casos puede producirse una muda tardía e intensa aproximadamente entre los ocho y los diez meses. Esta situación no es la evolución ideal.

En un cachorro que ha seguido un desarrollo normal, a esa edad ya debería existir una presencia muy importante de pelo primario de cobertura. El manto comienza entonces a mostrar mayor estructura, pelo más liso, mayor presencia de pelo de cobertura, definición más clara del color y una apariencia cada vez más próxima al futuro manto adulto.

¿Qué sucede cuando solo había lana?

Cuando un cachorro llega a los ocho o diez meses conservando principalmente una capa lanosa y esa capa comienza finalmente a desprenderse, puede aparecer un problema evidente: debajo no existe todavía suficiente pelo primario.

Al perderse gran parte del manto infantil, pueden comenzar a apreciarse zonas donde la piel queda visible. No necesariamente porque se haya perdido pelo primario, sino porque ese pelo todavía no se había desarrollado en cantidad suficiente.

Por esta razón resulta especialmente importante observar el manto desde los cuatro o cinco meses. Cuando detectamos que el cachorro no está evolucionando como debería, debemos extremar el cuidado del manto, mantenerlo correctamente abierto y evitar que se compacte.

3 · La gran muda entre los doce y los quince meses

Entre aproximadamente los doce y los quince meses se produce una de las mudas más importantes en la evolución del Pomerania. En esta etapa el pelo primario se encuentra ya mucho más desarrollado y el perro comienza a aproximarse claramente a la estructura de su futuro manto adulto.

Lo que se desprende principalmente durante estos meses es una cantidad importante de subpelo de la capa interna. Esta muda puede ser intensa.

Durante esta etapa el cepillado debe ser diario

  • Retirar progresivamente el subpelo que ya se ha desprendido.
  • Evitar que esa lana permanezca atrapada dentro del manto.
  • Reducir la formación de compactaciones y nudos.
  • Mantener el manto abierto mientras continúa desarrollándose el pelo primario.

Cuando el subpelo desprendido no se elimina, puede acumularse y apelmazarse entre el pelo restante. Por eso esta es una etapa en la que el mantenimiento no debería descuidarse.

4 · La muda del Pomerania adulto

Una vez superada la etapa juvenil, las mudas pasan a estar mucho más relacionadas con los cambios estacionales.

El Pomerania es una raza de doble manto. Su capa interna de subpelo tiene una función protectora y está vinculada a su capacidad de adaptarse a temperaturas frías. Tradicionalmente, durante los meses más cálidos el organismo reduce parte de esa capa interna, mientras que durante otoño e invierno vuelve a desarrollarla con mayor intensidad.

¿Por qué actualmente muchos Pomeranias mudan durante casi todo el año?

La vida moderna ha cambiado considerablemente las condiciones ambientales en las que vive la raza. Los periodos cálidos son cada vez más prolongados y, además, durante el invierno muchos perros viven en interiores con calefacción y temperaturas relativamente altas. Esto hace que la diferencia térmica entre estaciones sea mucho menor que en condiciones naturales.

Como consecuencia, actualmente podemos observar Pomeranias que mantienen mudas recurrentes durante buena parte del año, aunque normalmente continúan existiendo momentos de mayor intensidad. En muchos perros existe una renovación prácticamente continua, influida por el clima, la temperatura del hogar, la estación y las características individuales del manto.

La muda no debe confundirse con un problema de pérdida de pelo

Una muda fisiológica no es lo mismo que una pérdida anormal de pelo. Durante una muda correcta se desprende pelo que ha terminado su ciclo, existe renovación, el manto continúa evolucionando y la piel no debería presentar alteraciones asociadas a esa muda.

En cambio, cuando observamos pérdida localizada, ausencia prolongada de crecimiento, cambios importantes de textura, áreas donde la piel comienza a quedar expuesta o una evolución que no corresponde con la edad del perro, conviene valorar el caso de forma individual. En estas situaciones ya no estamos hablando simplemente de una muda fisiológica.

Durante la muda, el cepillado cambia de prioridad

Durante una muda activa no basta con mantener bonito y ordenado el pelo externo. Debemos retirar progresivamente el subpelo que ya se encuentra desprendido para evitar que quede atrapado dentro del manto, se compacte y termine favoreciendo la formación de nudos.

La frecuencia y la técnica de cepillado deberán adaptarse a la intensidad de la muda y a la cantidad de subpelo que esté eliminando cada Pomerania.

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