Saltar al contenido
Cepillado

Cepillado durante la muda y control de los nudos

Las zonas que debemos revisar a diario y cómo evitar que un pequeño enredo se convierta en un nudo.

Muda pomerania Can Xiu-Xiu pelo 1

Durante una muda activa, el cepillado deja de ser únicamente una rutina de mantenimiento y pasa a tener una función mucho más importante: retirar progresivamente el subpelo desprendido antes de que quede atrapado dentro del manto y termine formando compactaciones o nudos.

En el Pomerania esto es especialmente importante en dos momentos: durante la gran muda juvenil, aproximadamente entre los 12 y los 15 meses, y durante las mudas estacionales del Pomerania adulto.

En estos periodos la frecuencia habitual debe aumentar y, especialmente en perros con mantos muy densos o algodonosos, puede ser necesario cepillar prácticamente a diario.

¿Por qué se forman más nudos durante la muda?

Cuando el subpelo ya ha terminado su ciclo y comienza a desprenderse, no siempre cae directamente al suelo. Buena parte de ese pelo queda retenido entre el resto del manto.

A partir de ahí intervienen factores cotidianos: movimiento, fricción, juego, rascado, contacto con arneses y collares, zonas donde el perro se sienta o se tumba, humedad y pequeños elementos externos que pueden adherirse al pelo.

Un pelo suelto que no se retira tiene muchas posibilidades de convertirse primero en un pequeño enredo y posteriormente en un nudo más compacto. Por eso durante una muda activa prevenir siempre será mucho más sencillo que desenredar después.

Las zonas que debemos revisar prácticamente a diario

Detrás de las orejas

Es una de las zonas donde los nudos aparecen con mayor facilidad. El propio perro se rasca detrás de las orejas, el pelo se mueve continuamente y el subpelo desprendido puede ir entrelazándose. Un pequeño nudo puede crecer con mucha rapidez y llegar a afectar a una extensión mucho mayor del pelo del cuello y del lomo. La solución no es cortar: la mejor solución es evitar que llegue a formarse.

Axilas

Existe movimiento constante entre las extremidades delanteras y el cuerpo, además del posible roce del arnés. El pelo puede compactarse con rapidez y, una vez formado un nudo importante, la zona resulta muy molesta y dolorosa de manipular. Conviene comprobar regularmente que podemos abrir el pelo y acceder hasta la raíz sin encontrar resistencia.

Zona genital

El pelo que rodea los genitales suele ser más fino, suave y algodonoso, por lo que tiene facilidad para enredarse. Además, cuando el perro se tumba completamente estirado o mueve continuamente las extremidades posteriores, existe una importante fricción. En los machos, los nudos pueden formarse alrededor de la zona de los testículos. Eliminarlos cuando ya están muy compactados puede resultar extremadamente incómodo.

La cola

Algunos perros, cuando sienten molestias por el pelo desprendido o picor durante la muda, pueden morder o manipular ellos mismos la cola. Los nudos muy compactos en esta zona son especialmente difíciles de trabajar porque la cola es una estructura sensible. Conviene revisar tanto la base como toda su longitud.

Las patas, especialmente las posteriores

La parte posterior de las extremidades presenta una importante cantidad de pelo y está sometida constantemente a movimiento y fricción. Especialmente desde el corvejón hacia abajo, el pelo puede ser más lanoso y compactarse. Es una zona que entra en contacto con el suelo, sobre la que el perro se sienta y donde pueden adherirse hojas o semillas durante los paseos.

Las zonas de roce del collar y del arnés

Después de un paseo debemos prestar atención a las zonas donde ha estado colocado el arnés o el collar. Las cintas ejercen presión y movimiento sobre el manto y el pelo puede quedar desplazado, comprimido o mezclado entre diferentes capas.

Si el perro utiliza un collar permanentemente, conviene retirarlo diariamente para revisar y peinar correctamente toda la zona del cuello antes de volver a colocarlo. Cepillar únicamente alrededor del collar sin retirarlo puede dejar una franja de pelo sin revisar durante días o semanas.

El faldón

El faldón posterior es una de las zonas de mayor densidad y fricción. Es la zona sobre la que el perro se sienta y reposa, y además puede entrar en contacto con el suelo. También debemos prestar atención si observamos que el perro arrastra repetidamente esta zona por el suelo, ya que puede existir una causa que convenga revisar.

No debemos intentar trabajar toda la masa de pelo de una sola vez. La forma correcta es levantar el faldón y trabajar progresivamente por capas, empezando por las más internas. Primero utilizaremos la carda para abrir cuidadosamente el subpelo y liberar cada sección, e iremos descendiendo capa a capa hasta alcanzar la parte más externa.

Una vez que todo el faldón esté correctamente abierto, pasaremos el cepillo para ordenar y acondicionar el conjunto del manto y finalizaremos con el peine para comprobar que no queda ningún punto de resistencia.

¿Qué hacer cuando encontramos un pequeño nudo?

Un nudo pequeño debe trabajarse antes de que aumente de tamaño. No debemos intentar arrancarlo tirando del peine ni realizar pasadas agresivas con la carda.

  • Acondicionar ligeramente la zona.
  • Sujetar el pelo cerca de la raíz para evitar tirones sobre la piel.
  • Abrir progresivamente el nudo.
  • Trabajar desde las zonas más externas hacia el interior.
  • Comprobar finalmente con el peine.

El corte no debe ser la primera solución

Cuando aparece un nudo, la reacción inmediata no debería ser coger unas tijeras. En muchas ocasiones el pelo puede recuperarse con paciencia, acondicionamiento y una utilización correcta de las herramientas. Además, cortar repetidamente determinadas zonas cada vez que aparece un nudo puede modificar progresivamente la silueta y la estructura del manto.

Durante la muda, observar es tan importante como cepillar

Una muda intensa requiere mayor frecuencia, pero no significa cepillar de manera agresiva. El objetivo es retirar el pelo que ya está desprendido, no arrancar el que todavía permanece anclado. Puede haber jornadas en las que retiremos una gran cantidad de subpelo y otras en las que apenas sea necesario trabajar determinadas zonas.

Durante la muda, un pequeño enredo detectado hoy puede evitar un gran nudo mañana.

Seguir leyendo